Figura indiscutida en España, el ex socio de Calamaro presenta su disco "Ahora piden tu cabeza".
En Argentina, es muy probable que Ariel Rot sea siempre recordado como el socio de Andrés Calamaro en Los Rodríguez y como el hermano de la altanera actriz Cecilia Roth.
Pero en España es una gloria del rock en nuestro idioma. En el país al que llegó a su más tierna edad, cuando sus padres huían de la dictadura, fundó a Tequila en 1977 y a los ya citados Rodríguez en 1985. Entonces, hay que posicionar la certeza de que muchos rasgos que se le adjudican al “salmón” también le pertenecen a un Rot casado y con hijos, que en su nuevo disco Ahora piden tu cabeza versiona a La cigarra, de María Elena Walsh con actitud guarra.
Por caso, la noción de que el rock es una cultura elástica y voraz, que tiene que devorarse la pulsión vital del folklore. En su nueva entrega, Rot acerca la chacarera Yo no sé dónde estaría, que si tuviera una versión más diáfana no hubiera desentonado en El cantante, el disco de Calamaro sobre repertorio latinoamericano.
Ahora piden tu cabeza abre con canción de título homónimo y otra auto referencia que sería injusto calificar de “calamaresca”. La pieza es muy “Rodríguez” y versa sobre lo efímero que es la gloria y el imperio de la trilogía “sexo, drogas y rock & roll”. Se oyen coritos similares a los de Mucho mejor, tema suscripto por el guitarrista.
Rot siempre nutre de conceptos por el estilo a sus solistas. A su disco precedente lo tituló Lo siento Frank, abrazando la idea de ofrecer un pedido de disculpas a Sinatra por la falta de estilo que había experimentado la música ligera, a partir de los realities pop.
Más allá de la tentación de asociarlo con el ex huracán Andrés, Rot tiene rasgos específicos - específicos. Se percibe en baladas rocks como Los tipos duros no bailan, que revela que hay un equivalente hispano a esos soberbios ejercicios de estilo rockero que fueron Talk is cheap y Main offender, los solistas de Keith Richards. Se trata de una balada amparada en Telecaster, en la que Rot filosofa sobre el pasaje de la vida en ruta y de amores ocasionales a otra de equilibrio emocional, aunque “sin anillos ni contrato”.
El complemento a las canciones ilustradas, es pletórico en rocks ocurrentes y radiales, entre los que se imponen Promesas de ayer y Swing, valor que Rot tiene de sobra.