Disco nuevo, pero con la misma cara. Bersuit presentó "Testosterona" en La Vieja Usina de Córdoba, en dos noches con lleno total.
Unas diez mil personas dieron vida a la presentación oficial del disco "Testosterona" de Bersuit Vergarabat, séptima placa en estudio de la banda liderada por Gustavo Cordera. Asistimos el domingo 23 para ver como terminaba este frenético desquicio, donde a sala llena se creó el clima ideal para el descontrol púber.
La banda subió a escena cuando promediaban las 20:50. Con escenario completamente blanco, fueron jugando con las luces para disimular la falta de escenografía. Teñido todo de rojo, sonó el autobiográfico Yo como primer tema de la maratón. El primer invitado de la noche fue BAM BAM Mirada, un habitué del grupo porteño y el percusionista más reconocido de la docta, que se sumó en Me duele festejar, un candombe que reza “aunque la espada helada me venga a buscar con los mandatos severos de la moral, me hayan cortado las piernas para bailar, iré en mi silla de ruedas a festejar”, en una letra de honda inspiración poética (¡!).
Sin La Mona Jiménez sonó En la rivera y Cordera agradeció “al Rey” por haber grabado con ellos la canción. Le siguió Inundación, tema que el propio líder de la banda describió como una “evocación de experiencias barriales infantiles, para bien o para mal todas relacionadas con el agua”.
A esas alturas, quienes no habían escuchado en sus casas el nuevo material tampoco lo estaban haciendo en vivo, dado que la claridad del sonido no fue para nada buena en el primer y más importante pasaje del show. Sin embargo, con la llegada de los primeros hits de "Hijos del culo", La Usina tomó el ritmo esperado para un show de éste estilo. Con invitados de lujo, los locales Los Cocineros, el Baile de la gambeta (de "La Argentinidad...") hizo saltar a todos. Le siguieron El loco motoneta y La del toro, con la reincorporación de BAM BAM, para que El viejo de arriba y Murguita del sur terminaran de enardecer a los presentes.
No faltaron alusiones, un tanto desmedidas, por no decir reiteradas, a la cuestión sexual que llegaron incluso al hartazgo. Y es que está todo bien con el “sexo, droga y rock and roll”, pero tampoco es cuestión de hacer un recital en base a solamente lo primero. Ver a una banda de cuarentones en pose de niños con las hormonas a flor de piel es un tanto empalagoso... y poco creíble. Igualmente, a falta de bengalas, buenos fueron los preservativos que volaban sobre las cabezas del público como único ornamento de la función. ¿Los trapos?, bien, gracias.
Retomaron la vereda de "Testosterona" con Sencillamente y la ruta del éxito con Mi caramelo y Otra sudestada, para que luego cantaran los que poco cantan: Daniel Suárez en Esperando el impacto y Alberto Valenzuela en Vamo' en la salud. Mariscal Tito devolvió las cosas a su lugar y con Tuyu fusionado con el cántico que reza “hare krishna”. Eduquemos al ciudadano: la doctrina es un rito hindú basado en la filosofía advaita. Su norma central se basa en cantar un mantra: hare krishna, hare krishna, krishna, krishna, hare, hare, hare rama, hare rama, rama, rama, hare, hare, un mínimo de 1728 veces por día, y practicar los cuatro principios regulativos: no comer carne, pescado o huevos; no practicar sexo ilícito; no tomar intoxicantes; y no practicar juegos de azar ni especulación mental, eso es no razonar. Por ni no lo sabían...
El rescate de seriedad fue con la irrupción en el escenario de una pancarta en apoyo a la liberación de los mapuches detenidos en Chile: “abramos los ojos, porque madre hay una sola”, dijo Cordera al respecto, para dar pie al corte de su última placa. El recital llegó a su fin de la mano de La argentinidad al palo, Sr. Cobranza y Un pacto, más el deseo final del anfitrión de “sean felices, cojan mucho”.