Invitados por Jóvenes Pordioseros, tocaron dos temas en medio de abucheos. Polémica y acusaciones cruzadas.
El jueves a la noche, y en El Teatro de Flores, Callejeros tocó por primera vez desde el 30 de diciembre de 2004, noche en la que 193 personas murieron asfixiadas al incendiarse República Cromañón, boliche en el que actuaban.
Invitado por Jóvenes Pordioseros, el grupo comandado por Patricio Santos Fontanet alcanzó a interpretar las dos canciones que tenía previstas (Prohibido e Imposible), aunque su participación derivó en un escándalo que incluyó insultos y peleas. Según un testigo, el problema se desencadenó a partir del carácter sorpresivo de la invitación, de la que el propietario del espacio no estaba avisado. No obstante, Callejeros fue abucheado durante su presentación. “No fue así –amplió la fuente presencial–. La gente reprobó la decisión del dueño del local de bajarle el sonido a Callejeros durante el show”.
Así las cosas, quienes iniciaron el tumulto que obligó la retirada de Fontanet y los suyos (todos procesados por “estrago doloso y posible cohecho activo”) fueron el titular de El Teatro, Fernando Benaveña, y el representante de Jóvenes Pordioseros, Cristian Nicolini.
Al parecer, Nicolini había solicitado autorización a Benaveña para que Callejeros pudiera actuar dada su afinidad con Jóvenes Pordioseros, aunque el dueño del local no accedió a esa petición. No obstante ello, Callejeros tocó igual.
En los últimos tiempos, la banda anunció varias veces su regreso a los escenarios, aunque no pudo concretarlo por motivos legales y por la oposición de familiares de las víctimas de Cromañón. La noche del 30 de diciembre de 2004, ese local, que incumplía las normas municipales de seguridad, se convirtió en una trampa para los centenares de asistentes al concierto de Callejeros cuando una bengala, lanzada desde el público, prendió fuego al techo.
En el marco de la investigación judicial hay una treintena de procesados. Además de los músicos, también lo están ex policías, bomberos, antiguos funcionarios del gobierno de Buenos Aires y Omar Chabán, el dueño de la discoteca y hasta ahora el único detenido por este caso. El incendio también le costó a Aníbal Ibarra el cargo de Jefe de Gobierno de Buenos Aires, pues fue destituido en marzo pasado por “mal desempeño de sus funciones”, al cabo de un juicio político al que le sometió la Legislatura de la ciudad.