"No soy músico. Soy un laburador de la música"
Fachi, bajista y cantante de Motor Loco, habla de sus inicios, de lo difícil que es vivir de la música y sobre las diferencias filosóficas que terminaron con Viejas Locas.
En media hora Motor Loco va a subir al escenario de Racing de Olavarría que más tarde soportará el cierre del festival en manos de Jóvenes Pordioseros. Es raro. Durante los 90 Fachi integró Viejas Locas, la banda que se calzó la corona rolinga abandonada por los Ratones Paranoicos cuando éstos trocaron el hedor de la calle por el clímax del living. Hace ocho años Fachi abría los recitales de los Rolling Stones en River y ver que hoy lo hace para un grupo que tomó la posta cuando ellos se desmembraron, es irónico. El mundo de la música funciona como un subibaja y éste es sólo un ejemplo. En un vestuario a modo de camarín, Fachi no muestra desesperación por disfrutar del ascenso de Motor Loco, pero se percibe en él la confianza de quién sabe que el subibaja volverá a funcionar.
¿Cómo empezó a ser la música algo importante en tu vida?
Medio de casualidad. El músico en mi familia era Tata, mi hermano. Yo jugaba a la pelota y callejeaba todo el tiempo. Hasta que cuando tendría 14 o 15 años empecé a aprovechar cuando él no estaba para zarparle el bajo. Comencé a tocar solo y cuando ensayaba en casa, le espiaba las escalas. Hasta que un día se dio cuenta y me empezó a pasar cosas. También me hizo escuchar discos, a los 9 años me compré "Desenmascarado" de Kiss. Mis bandas de cabecera en esa época fueron AC/DC, Led Zeppelin y nacional, Pappo´s Blues, la primera época de Riff.
Después formaste Motor Loco con tu hermano.
Si, fue el cantante de los primeros dos discos. Pero Motor es una banda en crecimiento que no genera plata y como él tiene su familia y tienen que pagar su casa, dejó de lado la música.
¿A qué se dedican fuera de la música?
Yo soy remisero, tengo un Peugeot 504. Peluca trabaja en un depósito mayorista y Nico labura en un negocio mayorista de artículos de peluquería.
¿Es odioso para el músico tener que vivir de otro trabajo?
A veces crees que la música pasa a ser un gusto porque no podés dedicarle tiempo suficiente. Nuestros trabajos sólo nos permiten ensayar desde las once de la noche a la una o dos de la mañana. Y yo entro a la remisera a las seis, entonces ese día voy quemado a laburar. En esos momentos pensás "que cagada que no le puedo dedicar más tiempo a la música", porque con ese tiempo sonaríamos mejor. Y siempre le digo a mis compañeros de trabajo que no soy remisero, soy un tipo que tiene que remisear para poder hacer lo que quiere. Yo me llamó Fabián de seis de la mañana a seis de la tarde. A partir de ahí soy Fachi. Mientras mis compañeros van a hacer las compras con su señora, cenan y se van a dormir, yo empiezo mi vida: ir a ensayar, ir a golpear alguna puerta, hacer notas.
¿Qué nombre le pondrías a la sensación que intentás transmitir desde el escenario?
Energía. La banda nacional que más me llega es La Renga y no porque arreglen bien los temas o porque sean los mejores músicos, sino por la energía y la fuerza que transmiten. Los escucho y quiero saltar, agitar. Es como ir a ver a tu equipo preferido, que al minuto haga un gol y después durante los 87 restantes estén pegando tiros en los palos y el travesaño. Desde mi humilde lugar trato que Motor Loco transmita lo mismo, un rocanrol energético.
¿Te acordás algo del recital que dieron en enero pasado en Azul?
Bueno, nosotros no éramos la banda de cierre y no fuimos en micro. Fuimos en auto y cuando estábamos en la calle cargando equipos, la gente que estaba ahí, que eran familias más que nada, nos empezaron a aplaudir. Eso no tiene precio y por esos gestos consideramos que vale la pena el esfuerzo.
¿Cuándo te sentís más músico? En el escenario, en el ensayo, componiendo...
No me considero músico. Soy un chabón que toca, que trata de transmitir algo a través del sonido. Orejeo, me las rebusco, creo que tengo mucha voluntad. Venía de tocar en Viejas Locas durante diez años donde hice tres temas, uno por disco. Ahora hace cuatro que estoy en Motor, hice tres discos, tengo más de treinta temas, me puse al frente de la banda. Creo que soy un laburador de la música, no un músico. Me hubiese gustado seguir en Viejas Locas, ser parte de la movida, estar ahí arriba. Pero por más que Motor Loco no sea la banda más popular, estoy muy conforme con lo que hacemos. También se que esto es un camino largo... los Jóvenes Pordioseros son una banda nueva y tocan hace doce años.
¿Qué espacio tiene la música en tu vida fuera de Motor Loco?
Estoy todo el día escuchando música, con el stereo a full.
¿Tuviste que llevar gente en el remise que se sorprendió por encontrarte manejando el coche?
Si, todo el tiempo. Se sorprenden, piensan que por haber tocado en Viejas Locas un par de años sos millonario y la zafaste. Cuando me empiezan a preguntar los jodo, les digo "mirá que con reportaje el viaje va con recargo" (risas). Siempre me dicen "ojalá que se vuelvan a juntar, la gente se quedó con la leche". Buena onda.
¿Y hablás con Pity ahora?
Al principio nunca, como las parejas. No lo quería ni ver al loco, sentía que era injusto. Después con el tiempo y la evolución de los discos pensás que está bien la separación. Yo no iba a poder tocar esos temas si eran de Viejas Locas. Ahora nos intercambiamos discos, nos prestamos DVDs... cuando estaba por salir el último disco de Intoxicados Pity me llamó, me hizo escuchar el demo, me preguntó que le parecía.
¿Podrían tocar juntos en vivo?
Eso sólo puede decirlo el tiempo. Creo que va a ser un poco difícil, Intoxicados tomó una popularidad bastante acorde a la difusión que tiene. Yo no lo descarto, pero no sólo es tocar, miramos la vida de distinta manera.
¿Cuál es la esencia de esas diferencias?
Mirá (me señala la gente del "camarín")... ahí están la padre y la madre del batero, con ellos comimos asado en la ruta. Me gusta la vida familiar. No se como explicarlo, pero prefiero compartir cosas en familia a estar volando con un par de barriletes.