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03.10.2006.-

Luminosos sonidos dionisiacos

Julio Crivelli y Ruki Pardo describen la actualidad de Bicicletas y expresan sus respetos al rock argentino antes de presentar su disco debut en el Ateneo.



fotos: Matías Peluffo

La historia de Bicicletas dice que surgieron de la conjunción de un trío de amigos que se conocen hace quince años: Julio (voz y guitarra), Mariano Repetto (batería) y Nacho Valdéz (teclados) tenían una banda, Junio Verde. Cuando estaban por divorciarse Julio se juntó a zapar con un guitarrista, Federico Wiske, y después apareció un amigo de fines de semana de Mariano, Ruki Pardo, quien tocaba el bajo en Ultradadá, banda por ese entonces al borde de la separación. Un domingo hace más o menos un lustro se juntaron los cinco y hubo química. Desde entonces empezaron a diseñar canciones efervescentes donde las texturas parecen susurrar mensajes del futuro.

Al tiempo publicaron un EP ("Deslizate naranja", 03) con seis canciones alucinadas. Dos años después volvieron a entrar al estudio, "queríamos hacer un disco pero no llegamos por cuestiones de tiempo -explica Ruky- y grabamos "Discover" (05), un EP de covers donde mostramos todas las influencias que tenemos, desde The Doors hasta Chemical Brothers". Paralelamente cosecharon comentarios alentadores, tocaron mucho en vivo e hicieron una base importante en Córdoba donde se presentaron para la última fiesta de la primavera. Este año editaron un simple del corte de difusión con inminente video "Ojos". Ahí incluyeron una versión de "Oye niño", canción firmada por Miguel Abuelo. Y hace dos meses plasmaron su primer disco a través de la edición de una placa homónima.

¿Por qué Bicicletas?

Ruki: ¿El disco o la banda?

El disco.

Julio: Los primeros discos de la banda son como una recopilación de todo lo que venís haciendo antes de sacarlo. Y el nuestro tiene temas de hace cinco años y otros de hace dos meses. Estamos poniendo toda la carne en el asador y decimos "este es el menú: Bicicletas".

¿Cuándo empezaron pensaban que iban a tardar cinco años en plasmar un disco?

Julio: Si.

Ruki: No (carcajadas).

Julio: No queríamos sacar un disco entero de doce o trece temas cuando la banda era recién nueva. Primero porque queríamos pagar un derecho de piso y dejar un poco con las ganas a la gente. Y también porque queríamos darnos el lujo de venderlo barato.

Ruki: Hubo una cuestión de buscar el sonido y recién después del primer EP y el disco de covers lo logramos.

¿Qué define al sonido de Bicicletas?

Ruki: La mejor definición es que son canciones, no delirios. Tenemos cuelgue, pero estamos concentrados en la canción. El otro día estábamos en Córdoba y un tachero nos preguntó qué hacíamos y Fede dijo "Rock nacional del siglo XXI". Escuchamos Charly García, Spinetta y también cosas de afuera que vamos mezclando. En el disco buscamos actualizar el sonido del rock nacional. Nuestros temas tienen la sensibilidad que históricamente tuvo el rock nacional, por eso versionamos un tema de Miguel Abuelo... aunque yo nunca escuché el original, pero cuando me lo pasó Julio dije "¡Claro!.. es un temazo". Me gustó mucho, tiene profundidad tanto musical como líricamente.

¿Y qué le aportan al rock argentino?

Julio: Tal vez lo hipnótico de lo electrónico, pero tocado con instrumentos.

Ruki: Por ejemplo, en el disco de covers hicimos un tema de Miss Kittin que es una disc jocketa, pero lo tocamos nosotros. No hay máquinas salvo unos efectos del tecladista. Es como recuperar el pulso. Y por eso el disco está producido por Ezequiel Araujo, que era un poco la confluencia entre Morrisey y cosas más modernas.


Desde hace dos años tres integrantes de Bicicletas conviven en una casona de Coghlan donde instalaron la sala de ensayo y el estudio. De esa manera crearon un inédito espacio para trabajar que les permite dedicarle al arte las 24 horas. "Cuando nos mudamos juntos -explica Ruki- estaba la idea de profundizar la cuestión laboral, aunque suene choto. Realmente es como que me levanto y paso por la sala de ensayo y me acuerdo que hay que hacer los flyers o terminar un tema. Tener eso ahí te da un aire y un espacio que cuando vas a la sala a pagar por hora no tenés. Si bien tenemos nuestros laburos porque hay que pagar el alquiler, la música es nuestra prioridad número uno y le dedicamos el mayor espacio posible. Y, la verdad, es mucho".

Julio: Estamos en un momento en el que vamos a tocar en el Ateneo, en el BUE y el otro día hablaba con mi viejo y le decía que Bicicletas es nuestra novia, nuestro laburo, nuestra mascota, nuestra familia...

Ruki: Y nuestra amante.

Julio: Claro, a Bicicletas le metemos los cuernos con Bicicletas.

¿Qué creen que cambió en la música argentina en los últimos cinco años para que estén por hacer un Ateneo?

Julio: Creo que se le está dando un poco más de bola a la canción. El rock nacional es fogonero por definición; a los que nos gusta el rock nacional nos cabe saltar, cantar, bailar y que algún amigo sepa en la criolla los tres acordes de un tema. Bicicletas tiene eso. Al estársele dando bola a eso, talvez a nosotros nos vaya un poco mejor. Aunque bueno, también venimos rompiendo las bolas hace cinco años.

Después Ruki acota que se siente parte de una nueva camada de bandas que está definiendo el sonido de la década y traza un paralelismo con el Nuevo Rock Argentino, ese enjambre de músicos que refrescaron la escena porteña a mediados de los noventa con bandas como Babasónicos, Los Brujos, DDT, Juana la Loca, Peligrosos Gorriones y largo etcétera. "Se está armando una movida interesante de gente trabajando con un alto nivel de responsabilidad y compromiso. Es cuestión de meterle pila y hay un núcleo de bandas que le están metiendo."

La primera vez que escuché nombrar a la banda fue hace tres años atrás. Le pregunté a Andrea Prodan cuales eran las bandas que más le gustaban y me dijo Doris y ustedes.

Ruki: Te cuento: una vez tocamos en El Codo con Doris y Panorámica. Nos habían invitado a tocar cinco temas porque ya estaba armada la fecha y para romper la costumbre nos pusimos las pilas para sonar bien y llevamos gente. Estuvo bárbaro, fue un muy buen show y a las cinco de la mañana apareció un tano que nos pedía que le firmáramos el disco, nos hacía preguntas y nos decía "porque ustedes le hubiesen gustado a mi hermano". Entonces le preguntamos como se llamaba el hermano. Y cuando dijo "Luca" fue whaaaw. Recién estábamos arrancando y fue un sueño.

En sus canciones hay mucha referencia a los viajes ¿Cuán autobiográficos son?

Ruki: Hay mucha locura original y mucha búsqueda de la locura.

Julio: Lo autobiográfico surge. La única forma de ser sincero es hablar de uno mismo porque es lo único que uno realmente conoce. Y hasta ahí, te podés morir a los noventa y pico de años sin terminar de conocerte. Pero no hablamos autobiográficamente de una forma muy explicita, tipo "hoy me levante temprano, me tomé el 60". Hablamos de cosas que tienen identificación en la vida de la gente.

¿Cuánto les interesa expresar la verdad a través de la música?

Ruki: Hay una cuestión muy fuerte, una mezcla de... uno tiene una cotidianeidad y por tener experiencias fuertes como tocar en un show, aparece una realidad ulterior. No es una cuestión New Age, una pelotudez. Las cosas son así, pero hay cosas que ocurren alrededor de lo que uno cree que pasa y esas sensaciones personales, las dudas humanas, aparecen en las canciones.

Última: ¿Porqué Bicicletas?

Julio: Hay una bicicleta muy particular que manejó ET en los años '80. Pero esa no es. No se, no queríamos ponerle artículo, no había que ser Los o Las Bicicletas, sino simplemente eso: Bicicletas. Y tampoco buscamos hacer ninguna apología.

¿Apología al deporte?

Julio: No nos gusta el deporte. Mientras más podrido, gris y con olor a humo esté el ambiente, mejor.



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