Gustavo Cerati pasó otra vez por las sierras. Vino con "Ahí Vamos" e hizo un recorrido por su túnel musical.
En junio del año pasado, Gustavo Cerati había llegado a Córdoba para presentar "Ahí vamos", su último disco, que se convirtió en uno de esos materiales de culto de un músico, además de devolverlo al status de "artista de la gente".
El cuarto trabajo de la carrera solista del ex Soda fue planeado por el músico y se diferenció de lo que venía realizando. Una vez más, Gustavo se recicló, alejándose de obras inéditas y de alto nivel como "11 Episodios Sinfónicos", pero no por ello el último trabajo es menos interesante.
Cerati, en "Ahí Vamos", dejó de lado las programaciones porque quería un disco con más melodías, más rockero. "Hay máquinas, pero muy pocas, Gustavo prefirió darle mayor preponderancia a las melodías surgidas de guitarras, pianos o de su voz, y resultó un disco entre pop y rockero, con la guitarra como instrumento eje del disco", afirmó Fernando Samalea, batero del ex Soda.
Córdoba lo recibió
Eran las 21:45 horas y el Orfeo Superdomo ya estaba lleno. Más de ocho mil almas esperaban al ídolo, sumergidos en una especie ansiosa calma. Cinco minutos después, Gustavo llegaba acompañado por Richard Coleman, en guitarra; Fernando Salamea en batería; Fernando Nalé en bajo y Leandro Fresco en teclados y coros. Impecables y sorprendentes.
Un músico histórico, creador del primer disco del rock nacional que se editó en compact-disc, parte del trío más premiado y reconocido en toda Latinoamérica, estaba parado en las tablas del Orfeo. Puede gustar o no, pero no se pueden negar ni las virtudes ni la trayectoria impecable de Cerati.
Las luces giraban sobre el público, el sonido estaba listo y la pantalla en blanco y negro moría por emitir imágenes. Así, llegó Artefacto, uno de los cortes más populares de "Siempre es hoy". Arrancaba la noche con toda la fuerza de un músico que perdió la cuenta de los estadios visitados.
El show seguía con Llega justo a tiempo, La excepción, Bomba de tiempo y Caravana. Un recorrido exhaustivo por "Ahí vamos", un disco que alegró al rock nacional con su llegada porque con él la canción recuperó a uno de los más brillantes compositores de la generación de los '80, con una producción en la que la guitarra volvió a ser el instrumento vector de la música del ex Soda Stereo.
"Ahí vamos" significó volver al perfil más rockero y cancionero de Cerati. Además, en su último trabajo, el ex Soda decidió ampliar su círculo de colaboradores y al reunirse con Richard Coleman, así recuperó una dupla que en los '80 amenazó con ser notable. De esta forma, el disco implicó una reunión de tres de los miembros originales de Fricción, ya que a Cerati y a Coleman se les unió Fernando Samalea aportando su batería en varias canciones, rol que ocupará en las presentaciones del disco.
Además, en el álbum participaron Fernando Nalé (bajista de la banda solista de Cerati), Leandro Frescó (en teclados y sintetizadores), Pedro Moscuzza y Emanuel Cauvet (batería).
Uno entre mil
Después de más de veinte años de una carrera artística bendecida por los éxitos inolvidables de Soda, Cerati se convirtió en un solista impecable, que buceó por sus más profundas raíces para exponer todo su potencial musical.
"¿Cómo están preciosos? Qué bueno venir a Córdoba de nuevo", exclamaba un Cerati entregado a su público, a su música, la conexión que supo crear entre él y sus fans.
La noche continuaba y Cerati repetía el show exitoso que dio en Palermo ante más de 200 mil personas, con el Flaco Spinetta como invitado especial. Así, seguían Uno entre mil y Adiós. Los músicos, maravillosos, envolventes, capaces de trasladar todos los sentidos al escenario.
Marcha atrás
Soda Stereo no podía faltar en el show. Las separaciones o las internas no tienen nada que ver con un público que los sigue hace más de 20 años. Y Cerati lo entendió.
Así, sonaron Juegos de Seducción, Nuestra fe y Té para tres. Este último logró alterar la armonía en la que se venía desarrollando el recital y se abrió el juego hacia un pogo moderado (no comparemos un pogo en un show de Cerati con uno de Divididos, por ejemplo).
Todo daba entender que Soda sigue presente, que su espíritu está y la gente lo sigue buscando. La espera de un retorno se hace intolerable, y cada vez que vibran las cuerdas vocales de Gustavo entonando algún éxito del trío el público estalla en un solo grito.
Sin embargo, el show debía continuar, del mismo modo que la carrera de Gustavo siguió después del adiós de Soda. Me quedo aquí, Bajan, Cosas imposibles y el corte de difusión de "Ahí Vamos": Crimen. En ese momento, los acordes del tema que devolvió a Cerati a todas las radios, se mezclaron con los aplausos y los gritos de fanáticas enamoradas del artista.
Paseo inmoral, Prófugos y Puente dieron el cierre triunfal a una noche increíblemente gloriosa.