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11.06.2007.-

"Si algo me da verguenza, lo exploto"

Adrián Dárgelos adelanta cómo será el primer DVD en vivo de Babasónicos, "Luces". Además, anuncia un gran concierto gratis. La entrevista de Silvina Marino, para Clarín.



En el bar del Barrio Chino, a las tres y media. No: mejor más tarde y ahí no; y las fotos después. Ufff. En el medio de la vorágine babasónica (potenciada por la inminencia de su flamante DVD Luces y, también, por una nueva gira), la nota con Clarín se hace en Belgrano (y dos días más tarde se harán las fotos: esta vez en Barracas).

La cita, finalmente, es en las oficinas del sello Universal donde edita la banda: ahí está él, Adrián Dárgelos, líder y cantante de los Babas. Respondiendo. Algunas preguntas con más ánimo que otras. Siempre tan amable como distante.

Así se presenta la cara más conocida de la banda formada en Lanús en 1991, y conocida primero porque conformó la movida sónica de los '90 junto a Los Brujos y Juana la Loca, allá lejos y hace tiempo, con un primer estribillo semi-popularizado: recordar "Malón, malón, malón diabólico" (del gran disco Trance Zomba). La banda que funcionó (al principio) como renovación generacional y (después) fue aceptada y elogiada por la ortodoxia rockera (músicos, críticos); que abonó al eclecticismo y pasó por hardcore y psicodelia, todo amparado bajo el manto del pop. Y con una constante: el obsesivo cuidado sonoro. De ahí tal vez, la lucidez de sus discos de estudio (algunas veces, coherente con sus shows; otras, no).

En realidad, lo que este DVD viene a documentar es, precisamente, que Babasónicos es tan serio artísticamente en vivo como en sus discos, a pesar de (¿o gracias a?) la puesta en escena, los trajes, el glamour: todos los puntos que tienen en común con el glam de principios de los '70 donde la imagen tenía un gran peso (como aquí). Y, sobre todo, a pesar de no buscar simpatía con el público mediante identificación (es obvio que Dárgelos no intenta parecer un "chico común", ni lo intentó nunca) y del escaso contacto con la gente. "Nuestro show tiene un estado de frenesí, de delirio, que imponemos en la gente y que manejamos a partir de la música, con actitud, sin dar órdenes ni palabras", dice Dárgelos.

¿Cómo es que este estado se potencia por hablar poco con el público?

No lo sé, es cierta mística que tiene la banda. Carisma. Cierta personalidad. Es algo que se da, un ángel extra.

Pero es una decisión tuya no tener contacto con el público...

Yo tengo contacto con la gente. Yo les canto a los fans, los miro a los ojos. Lo que pasa es que no digo obviedades. Si yo me pongo a hablar mucho, hago que se aburran los demás músicos, también. Nosotros manejamos un desarrollo de clima a través de todo el show: si hablo, rompo un poco ese carisma del show.

En una entrevista con "La Mano" hablabas de un show de Echo & The Bunnymen como ejemplo de un vivo "sin vértigo"...

¿Vos viste ese show del Opera?

Sí.

Ah. Estaban tocando temas que deben haber hecho miles de veces ¡y el cantante tenía tiempo para fumar! Y la gente estaba apoltronada. Yo arriba del escenario estoy relajado, pero monto al público en un frenesí: entra en un estado extático.

Ustedes tienen más de quince años tocando, ¿Cómo hacen para no perder ese vértigo?

Nuestras canciones ya tienen impresas el vértigo. Además, vivimos de un repertorio actual. Una vez cada cien shows hacemos un tema de... Pasto. Lo tocamos porque sí y sin ensayo previo. No tenemos tiempo de aburguesarnos...

Dárgelos está sentadito, apenas cumpliendo con el hecho de una nota. Está enojado con muchos periodistas, y lo dice, sobre todo por los benditos paréntesis de acotación en las notas (como éste). Su discurso demuestra: cultura general amplia y una dialéctica interesante, algo opacada, quizás, por la desconfianza (con preguntas al entrevistador, casi a modo de prueba: "¿Y vos?"); algo opacada, quizás, por lo impenetrable del personaje. Atención: su postura no es una cuestión personal sino que sencillamente es parte de su personaje.

Como los que hace sobre el escenario: "En vivo soy actor, yo hago canciones en las que después me gusta representar los personajes que ni siquiera se parecen, quizás, a mí", cuenta. Y agrega que las canciones tienen que servirle para pararse frente al público y meterse en una situación determinada: "No es fácil cantar Soy muy puta y no trabajo para vos, porque a la mayoría le daría vergüenza hacerlo: pero si a mí algo me da vergüenza, lo exploto".

La provocación, más allá del escenario, surge de las letras. Y, sobresale, en sus temas más conocidos: desde la provocación mundana ("¿Cuál es? Hacerte muy putita, probar tu galletita con toda devoción"; "Estoy mirando a tu novia y qué, no tengo nada que decirte, ella me gusta y yo a ella también"), a la metafísica ("Soy víctima de un dios, frágil, temperamental, que en vez de rezar por mí se fue a bailar") y a la (bienvenida) incorrección política. Como en el tema final de la banda de sonido que el grupo hizo para Las mantenidas sin sueños (Vera Fogwill): "Suicidate esta noche, hagámoslo rápido y juntos, nos vamos del mundo, déjalo vacío y absurdo".

Frente a la pregunta de por qué hace canciones, el cantante da una respuesta estilo Björk: "Porque no paro de escucharlas, cuando me voy a dormir o quiero estar en silencio, hay alguien que canta dentro de mí."

Pero, más allá de las canciones, Babasónicos se destaca (sobre todo, en sus inicios) por la originalidad de sus puestas en escena (en las que cambiaban y ponían al baterista delante del escenario, por ejemplo); y también de sus propuestas, como Actitud No Rock (presentación con propuesta de no salto y no pogo, lo que Dárgelos define como "inducción de viaje más que respuesta motriz").

¿Qué quedó de esa época?

Es la época de Trance Zomba. Vos pensá que yo hacía unos setenta shows por año, en el '94. Entonces, ¿cómo hacía para presentarle a un mismo público otros shows? Yo dependía de vivir de la presentación en vivo: no sé, ganaba cien pesos, o sesenta. Dependía de comer esa semana con un show. Teníamos que buscar otras formas de presentarnos. Nuestro repertorio era más acotado: nosotros ahora podemos transformar un show sólo con el repertorio.

En medio de la charla, Dárgelos se entusiasma mucho hablando de las visitas que vendrán esta semana al país: Vetiver y José González ("¿Vetiver viene?" "Cuándo toca? ¿Quién más viene? Yo fui a ver a José en México, es un intérprete maravilloso, un lujo"). Está empapado de lo que pasa en el mundo de la música: si no fue a ver un show, pidió referencias seguro ("Me dijeron que Devendra hizo un show ladri: nosotros no hacemos cosas así,

shows vips, o gratis aunque ahora sí vamos a hacer uno grande, gratuito"). Se refiere al espectáculo que darán el 7 de julio en Figueroa Alcorta y Pampa. ¿Otros planes? Girar (Estados Unidos, México), sacar una biografía a fin de año y empezar a trabajar en un nuevo disco a partir de agosto o setiembre.

¿Componés sistemáticamente?

No. Compongo algunas cosas para que no me atormenten más: las escribo para no recordarlas.

La vocecita interior de la que hablabas...

Sí. Pero, igual, me atormenta siempre con una nueva canción.


"Luces": datos sobre el DVD en vivo

El DVD de Babasónicos arranca con un mix de imágenes de los integrantes y de videos viejos. Si bien no es el objetivo, la mirada retrospectiva se hace para poner una puesta al día de lo que, para ellos, importa: el presente. Luces se centra en el show presentación del último disco (Anoche) en el Luna Park, en mayo de 2006 (todo excepto el tema Yegua, que pertenece al concierto del Teatro Orfeo de Córdoba, 2005).

Si en los últimos DVD editados por grupos nacionales, el concepto artístico está claro (en En el ojo del Huracán de La Renga el espectador parece espiar como un voyeur; en los dos que sacaron Los Piojos —Fantasmas peleándole al viento y Desde lejos no se ve— hay una intención narrativa: más allá de lo musical, se cuenta una historia), en el de Babasónicos es más difícil salir de una primera lectura: la de re-vivir el vivo de la banda. Aunque, para Dárgelos, no se trata de un show testimonial. "Quisimos hacer un DVD que remonte una épica de las películas de rock: Arena (Duran Duran) y La canción es la misma (Led Zeppelin)".

Una de las particularidades de Luces (que tiene dos temas inéditos, Confundismo y Testigo de Nadie) es el segmento "Qué son las luces": allí cada cual puede elegir a uno de los integrantes y escucharlo solito (con imágenes ad hoc). La pregunta sería, entonces, qué son estas luces de las que hablan. Seguramente, los músicos. Coherente con la estética de la banda, y con su desarrollo escénico, lo que se ve iluminado siempre es ellos.



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