La banda de Suárez llevó su rock a San Luis y luego a San Juan.
La fría noche del 5 de julio tuvo una buena razón para salir a la calle. Por segunda vez en el año Gardelitos se presentaba en la provincia de San Luis, ésta vez en la capital puntana.
Ante 200 personas en Mecano Disco, la banda liderada por el hijo del gran Korneta, Eli Suárez, dio puntapié a la gira cuyana que luego los llevaría a San Juan.
Gardelitos, que nunca llegó a presentarse por éstas tierras con su ya legendario y fallecido líder, tuvo que sufrir los avatares de un lugar que no es común para un recital de rock. El show comenzó con un "No puedo parar mi moto" bastante furioso, luego le siguió el autoreferencial "La calle es un espejo" mientras que en cada silencio por parte de la banda, la gente aprovechaba para recordar a Korneta. Luego la banda siguió con "Estamos perdidos" y el folclórico "America del sur".
El momento que la nostalgia pego más aún cuando Gardelitos toco "Llamame" y "Monoblock", luego una puesta en escena brillante para "Hay que enterrarlos vivos".
Luego las letras gardelianas siguieron pegando con "Maquinas viejas" y "Los querandíes", con un excelente Martín Aloe en coros. "Anabel", "Cobarde para amar" y "Los chicos de la esquina" fueron los temas elegidos para cerrar el recital.
Gardelitos cambió y mucho luego de la muerte de Korneta, con un rock mas stone que sudaka, cosa que sus seguidores más antiguos marcaron en este recital. El exceso del protagonismo del público es algo también a señalar, con cosas diferentes al público de los primeros Gardelitos, un público que quizás piensa más en la minita y en el faso que en los problemas sociales que muchas veces marcó Korneta en sus canciones.