Armó Hypnofón, una orquesta característica con un seleccionado de músicos y grabó su primer álbum, "El futuro". La nota de Sebastián Ramos, para La Nación.
 Hypnofón foto: Maxie Amena
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Terán lleva veinte años poniéndole cierto aire clásico al rock. Violista, compositor, director de orquesta, arreglador, "diseñador de música y charlatán", según su propia definición, en 1985 participó por primera vez de la grabación de un long play: Obediencia debida , de Instrucción Cívica, aquella banda que armó Kevin Johansen antes de irse a vivir a Nueva York para luego volver y convertirse en estrella de la música popular. De allí en más, una lista interminable de participaciones, colaboraciones, actuaciones y grabaciones de todo tipo: de La Portuaria (grupo del que formó parte en su primera etapa) a la orquesta Las Rosas del Hampa que musicalizaba Morocco, de Skay Beilinson a los sinfónicos de Gustavo Cerati y de Soda Stereo a Bersuit Vergarabat; de Charly García a Gustavo Santaolalla, de La Mosca a Catupecu Machu y de Los Pericos a Divididos; de los Ratones Paranoicos a los Súper Ratones, de David Lebón a Pedro Aznar y de Lisandro Aristimuño al Sexteto Irreal que musicalizó unas encantadoras veladas porteñas durante 2004 y 2005 con una formación que sería la envidia de aquellas delanteras de lujo del fútbol argentino: Terán-Krygier-Basso-Samalea-Casalla-Schaller.
Y ahora, Hypnofón, según el mismo Terán, "un homenaje a las orquestas características de los años de oro, de los años 20, esas que no eran ni de tango ni de jazz, que no tenían una función específica y entonces podían tocar música de inmigrantes, variada, que permitía un purismo mucho menor. Hypnofón es una orquesta en ese sentido, pero atravesada por la psicodelia que nos tocó vivir a nosotros, por los años 80 y todo eso". De eso se trata El futuro , el debut discográfico de Hypnofón, que acaba de editar Los Años Luz.
"Más allá de mi fascinación con lo orquestal, con los grupos grandes de personas puestas de acuerdo, Hypnofón conlleva un poco la satisfacción de poder hacer una orquesta con los músicos que trabajan conmigo desde hace tanto tiempo, con los que he grabado una infinidad de discos. Son músicos a los que admiro, que siempre logran asombrarme por como tocan. Es como una selección y también una forma de mostrar el panorama musical de otra manera." Así las cosas, la orquesta multiforme en cuestión está compuesta por Marta Roca (violín), Guadalupe Tobarias (violín), Alejandro Terán (viola), Julián Gádara (chelo), Fabián Aguiar (flauta), María Zanzi (oboe), Leo Heras (clarinete), Miguel Angel Tallarita (trompeta), Christian Terán (saxo tenor); Santiago Castellani (trombón), Pedro Onetto (piano), Nico Rainone (contrabajo), Héctor Sica (batería), Ale K (placas), Jaqui Barra (percusión), Axel Krygier ("wild flute & nordlead grooves").
La elección del repertorio grabado en El futuro incluye perlas de Gardel y Le Pera ("Rubias de New York"), de Charly García ("Tribunas del futuro pobre") y de Osvaldo Sosa Cordero ("Anahí"), entre otros autores del cancionero nacional y popular. "Son los temas preferidos de mi vida -resume-, temas relacionados con la música argentina que siempre me gustaron o me resultaron curiosos y estimulantes para hacer una versión. Hacemos «Anahí», una guaraña de chamamé lento de la Mesopotamia; tocamos «Rubias...», que es un foxtrot, y también un pericón, que es una buena muestra de la combinación entre la colonia y lo afro, ¿no?"
-También grabaron "Aurora".
-Sí; la volvimos a presentar como una canción romántica, porque originalmente, antes de devenir canción patria, fue una aria de una ópera bellísima.
Antes de volver a los ensayos psicodélicos de Hypnofón (no siempre con la misma alineación), Terán acepta el juego del ping pong rockero con tres figuras bien distintas y de lo más representativas del género con las que trabajó en los últimos años.
Charly: "Es un maestro de una estatura sin igual, un artista como los de antes y un formador de la cultura popular argentina. Realmente creo que es uno de los grandes artistas del siglo XX a nivel global, un maestro de una sapiencia musical y una conceptualidad que yo lo puedo llegar a considerar fuera de todo molde comparable. Un ensayo con García es un posgrado de música".
Cerati: "Es muy lindo trabajar con él porque está muy seguro de lo que quiere y prácticamente tiene borrado el no. Siempre apunta a más y su creatividad no tiene fronteras. Es un estilista y además de un artista, un gran cantante".
Skay: "Hicimos un trabajo sobre ideas de él, que eran líneas muy específicas. El tenía los arreglos prácticamente terminados y nosotros armamos una pequeña orquesta relacionada con la estética de su disco, un poco metafísico. El es un hombre con una serenidad y un groove increíbles".