Doña Maria se presentó en La Peña Eléctrica + Zizek Club celebrada en el Konex, junto a los nuevos exponentes del folk-rock. Una escena que afortunadamente sigue en constante expansión.

Doña Maria

Lejos de los festivales que son trasmitidos por Canal 7 todos los veranos, La Peña Eléctrica busca recrear el espíritu de las peñas tradicionales a partir de innovadoras fusiones y mestizajes con la impronta urbana para confluir en la unión entre el folklore, la electrónica y el rock en un dialogo constante, algo impensado tiempo atrás y que aún despierta algunos detractores. El resultado es un espacio experimental y festivo en donde se puede bailar, saltar, hacer pogo, tomar algo o simplemente deleitarse escuchando a las bandas que se presentan arriba del escenario.

El viernes último en el Ciudad Cultural Konex, sede de la cofradía entre La Peña Eléctrica y Zizek Club, hubo una amplia variedad de eventos: peña criolla con micrófono abierto para los aficionados; jam de zapateo que cruzó malambo, flamenco y tap; la muestra fotográfica de Alejandra Palacios, que documentó la épica travesía musical “De Ushuaia a la Quiaca” realizada por León Gieco y Gustavo Santaolalla en 1983; geniales sets musicales de los DJs: Villa Diamante, El G y Chancha Vía Circuito; y los shows en vivo de Semilla, Terraplén, Doña Maria, Tremor y Fauna.

El Oeste se hizo presente de la mano de Doña María, el supergrupo que reúne integrantes de diferentes bandas del under de la zona del GBA como Yicos, Derviche, Yenifer y su auto mágico, Nuca y Juanito el cantor. Este combo alternativo recrea el cancionero popular latinoamericano a partir de una degeneración desprejuiciada de los temas originales, fusionándolos con ritmos de la actualidad (el hip-hop, el dub, la cumbia, la electrónica y el pop) para dar una mirada introspectiva y bailable de las raíces musicales del continente.

Doña Maria se despachó con un repertorio ajustado y enérgico, que comenzó con un homenaje a los Beatles en clave instrumental, continuó con las intensas “Ya me voy” (recopilación de Isabel Aretz) y “El pescador” (José Barros), para instalarse en la lisérgica cumbia “Perdí las abarcas” (Andrés Landero) y luego crear un clima intimista con una notable versión de “Los ejes de mi carreta”, de Atahulpa Yupanqui. Llegando al final del set, Ferr (“el que canta con la guitarra” en Yicos, cómo alguna vez se autodefinió) se despidió: “Sigan bailando y besándose toda la noche.”

Lo sorprendente de esta banda son los contrastes que existen en la formación: María José Galliano, que si bien posee una voz dulce es capaz de adaptarla a los múltiples géneros; la otra voz la aporta Fernando Redl, que también toca la percusión y despliega unos movimientos estrambóticos cuando baila (actitud pura); Sergio García Marín da muestras de su destreza tanto con el bajo como con el contrabajo; Juan Ignacio Serrano (productor del primer disco, que en poco tiempo agotó las 1000 copias y consiguió distribución en ¡Japón!) suma su virtuosismo con la criolla; Marcelo Von Schultz marca el pulso haciéndose cargo de los parches; y Dj Raffa contribuye con scratchs y samplers.

En la actualidad es probable que gran parte de las nuevas generaciones no se acerquen al folklore tradicional, y movidas como La Peña Eléctrica, con su experimentación y versatilidad, son las que mantendrán en vigencia a este género.

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