Aquel eminente guitarrista que de joven supo escoltar a Pappo y a Los Redonditos de Ricota, y que luego trabajara con los talentosísimos Taj Mahal y BB King, es el protagonista de ésta interviú. Cabe destacar que la flexibilidad que otorgan los soportes electrónicos al periodismo posibilitó un encuentro virtual con Gabriel “Conejo” Jolivet, un as en la manga que nos teníamos preparado.


El Conejo, con Skay y el Indio Sin ánimos de disimular un mensaje cristalino, privilegiamos el modo de entrevista directa que sigue a continuación:

Vos que estás en contacto con el primer mundo… ¿para qué lado notas que se está orientando el sonido del rock?

- ¿El primer mundo? mmm… creo que aquí tenemos más de lo que nos imaginamos: agua, gente, vaquitas, música…

Últimamente no abundan las propuestas rockeras diferentes en Argentina. ¿Has escuchado algo que te sorprenda o que te guste?

- La incultura pulula… creo que la gente quiere ver en lo popular a alguien en quien se vea reflejado. O sea todo es cada vez mas prehistórico: están las “bandas chabón”, y si son más “conchetos” tienen las bandas rebuscadas. Pero vi más talento, oído y maravillas en los ´50, ´60, ´70 y empezó a declinar en los ´80 y ´90 para morir en el nuevo milenio. Yo soy guitarrista. Mi visión es muy especial… escuchaba a Hendrix en los ´60, mientras los demás… ¡no sé! Ahora en concreto: en nuestro país nada de lo que escuché me ha llegado al alma, aunque tengo colegas que me simpatizan. Respeto la lucha de todos. ¿Qué se le va a hacer? es una época muy mediática…

Si bien crees que Internet es una apertura inevitable, ¿cuál es el camino para que los músicos independientes hagan su dinero?

- Es muy difícil dar consejos a los demás (cuando uno no es un ejemplo a seguir, menos puede ser consejero). Igual, creo que hay que seguir los propios instintos y hacer. Sobre todo hacer música o lo que lo motive a uno, sin pensar tanto en el premio. Aprender o tener algún colega que diseñe la ofensiva mediática no les vendrá mal. Informarse de los medios gratis a su disposición (Webs, foros, radios, prensa, lugares para tocar, etc.) y cómo conviene usarlos. Cómo hacer algo especial con lo de uno (el show, las letras, la música, la movida, la gráfica). La Renga me parece que aprendió a trabajar con todo un ejército de colaboradores o camaradas por el estilo y no les fue mal.

¿Qué cosas aprendiste (tanto en lo humano como en lo musical) en Los Redondos, que luego te hayan servido a lo largo de tu carrera?

- Bueno… aprendí a luchar. Aunque para ser sincero no sé si todos estamos en igualdad de condiciones, no todos tenemos a alguien con dinero para pagar la sala de ensayo o las grabaciones. Igualmente hay que luchar… como me dijo la madre de Pappo: “en la vida hay que luchar para conseguir lo que uno quiere”.

En los Redondos se mezclaron muchas cosas… con Skay (quien es el motor de la banda) un cúmulo de sensaciones rockeras compartidas. Con el Indio una relación más extraña: graciosa y como es él, sinuoso y resbaladizo, inteligente, agudo observador y comentarista cruel. Y por último con Poli: extremos de dicha y zozobra, siempre evaluándote y poniéndote afuera… descalificándote y también ¡queriéndote! La relación fue muy buena con todos. Al principio, en los ´70, cuando hicimos los primeros tres conciertos en Capital, disfrutamos mucho, ¡fueron divertidos! Y en los ´90 el dinero arruinó todo (creo que se cosecha lo que se siembra). A parte no me copa el público lumpen: si la gente ha sido llevada a ser un outsider sin códigos, no me parece bueno arengarlos, ya bastantes muertos hay cada día ¡y la incultura todo lo copó! En resumen: lo que aprendí, como dice Willy Crook, es a decir “!si querida!”. Aprendí que la música tiene dueños. Aunque duela que no se gane nada al principio y que luego, el grueso de la guita sea sólo para tres. Prefiero los tiempos sin guita, ¡pero con amistad! La guita todo lo arruinó. El ego todo lo mató. Pero también aprendí a querer a los demás integrantes del grupo, con sus defectos y virtudes (risas…).

¿Cuál ha sido el granito de arena de Patricio Rey en nuestro rock?

- El aporte de los Redondos me parece enorme, ¡monumental! Enseñaron a todos que sí se puede, que las bandas que traían de afuera no eran las únicas ni las mejores. Que si usas la TV te levanta y te hunde. Que los medios responden siempre a algún negocio (que quizás no sea el tuyo). Han sido la mezcla que todo lo une. Un gran ejemplo de pertinaz, constancia, perseverancia, trabajo, unión, paciencia y filosofía propia. ¡No me gustó que al final transaran con Rock & Pop en River! Sí me encantaba que tocaran en el interior, fue toda una epopeya del rock argentino. Quizás también más pesado para Skay (quien ponía más de lo que se ve…)

¿Qué opinión te merecen los trabajos solistas de Skay e Indio?

- Bueno… a Skay lo he visto algunas veces y ¡al Indio lo veo en las remeras que llevan ustedes! Escuché lo que hacen los dos, me parece que a uno le falta lo que tiene el otro y viceversa. A parte en las instancias más apremiantes (léase cuando las papas queman), Los Redondos eran Walter, Semilla, Gonzo, Dawi, Willy y yo. No sentía así a Hernán Aramberri, me parece más parte del problema (pobrecito) que de la solución…
Me gustan más los temas de Skay, pero me gusta más cómo canta el Indio, creo que Skay es el instrumentista director de Patricio y el Indio es el alma ejecutiva. Se los extraña juntos. Creo que lo de Soda es un poroto al lado de una posible reunión. Igualmente habría que bajarse del caballo… ¡las alturas marean al ser!

Como decíamos antes… sería inútil disfrazar las palabras del Conejo. Son contundentes, críticas, cariñosas, crueles, pero muy sinceras. Daría la sensación de estar más allá del bien o del mal, no tiene restricciones. Su valentía le permite entregar una visión personal sumamente transparente y despojada de intereses. Cada juicio de valor tiene la consistencia y la legitimidad de alguien que ha vivido muy fuertemente el resplandor de la cultura rock. No obstante, para quien escribe, sus consideraciones esconden un mensaje implícito: la reivindicación de los códigos de barrio y la música como eje de placer. Y eso no está para nada mal.

Las últimas andanzas del Conejo

El dibujo de RocamboleEspaña dio cuenta de varias de sus travesías rockeras: toca con Velma Powel (sobrina del legendario John Lee Hoocker). Se junta con el ya fallecido Tito Larregui (ex Cisco Kid y Avalancha), al que conoció en los ´70 en un sótano de Cabildo y Juramento propiedad del rebautizado Don Vilanova. Luego forma un trío con Fernando Lupano (ex Charly García y La Torre) y con un músico holandés llamado Peter Kunst, en batería. Deciden armar una banda y hacen algunos shows por las cercanías de Madrid.

Enterado de la presencia del Conejo en España, Walter Sidotti y Luís Mayol lo convocan para que se sume a Flor de Mambo. Finalmente Walter se vuelve a Buenos Aires y la banda incorpora a Peter Kunst, con quien editan el álbum de Tao De King. El disco se graba en el estudio de Peter en un pueblo a unos 100 Km. de Madrid, cuenta con el diseño de portada e interiores de Rocambole y la participación de Gonzo Palacios (ex Redondos, Charly García, Los Twist, etc.) en saxo.

En diciembre del año pasado vuelve a Buenos Aires y Walter lo invita a los ensayos de Heroicos Sobrevivientes. La banda, con Walter en batería y Conejo en guitarra, tocaría en Niceto para alrededor de mil personas. Pero en España también había tocado con Vargas Blues Band, a la cual entró trabajando en la producción. Es así como Javier Vargas (guitarrista español con pasado argentino) lo invita a tocar en Buenos Aires. El exitoso concierto se llevaría a cabo en el Teatro Metropolitan de la calle Corrientes compartiendo cartel con Alejandro Medina y Claudio Gabis de Manal. Su última epopeya fue con Tao de King, que se traslada a Argentina y toca en Bahía Blanca y Punta Alta con Walter en batería y Luís Mayol en voz y bajo.

En la actualidad está construyendo un estudio Vintage con grabadores a válvulas (si, ¡como los que usaban los Beatles en los ´60!). Al respecto dice “hoy en día la computadora y el Protools están al alcance de cualquier músico que tenga la mosca, y si no, hay programas gratis o baratos para PC. Pero el sonido en mp3 y el software han engañado a todo el mundo: cualquiera graba, ¡y mal! En fin… yo sigo con los fierros viejos. El Indio siempre me cargaba por eso… él siempre trató de no quedar rezagado tecnológicamente. Sus acercamientos a la música son de origen práctico… Protools, algún pre-amplificador para dar color y a la lona. Pero sin desmerecerlo, es lo que se escucha… cada uno tiene una visión diferente de las cosas”.

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