A horas del cierre de la Gira Porco Rex 2008 el próximo fin de semana en el Único de La Plata, y continuando con la entrevista de presentación del Club de la Moneda de Plata, Pablo Sbaraglia nos habla de Los Redondos, Indio Solari y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.

Si bien no participaste en la grabación del Tesoro y Porco Rex, cada vez que Indio toca, te convoca. ¿Qué tenés para ofrecerle en el vivo?

Es bastante sencillo: el tema de las grabaciones es una cuestión especial por que como todo artista que no es un grupo, se toma la licencia de hacer lo que quiera. Si quiere usar un teclado para reemplazar al bajo, vale; si quiere usar un software para hacer la rítmica de guitarra, vale. Pero la banda se armó como una banda. A pesar de ser cinco personas bastante diferentes en cuanto a trayectoria, gustos y un montón de situaciones, con el tiempo se logró armar una química que funciona muy bien, y la banda suena bien. Cada uno de los cinco aporta ese 20% para que eso suceda, y con cualquiera que no esté, la banda sería otra cosa. Cada uno hace bien lo que tiene que hacer, su papel está buenísimo. Y yo creo que él está contento con eso.

Habiendo vivido el mundo redondo desde afuera, ahora que estás en el seno ¿cómo se ve desde adentro?

Una pequeña salvedad: yo era fan de Los Redondos, iba a verlos cada vez que podía. Por lo cual “la del otro lado” la viví de cerca, estando, participando y haciendo los arreglos pero con la voz (risas…). Y conocer al Indio fue una cosa muy fuerte, muy emocionante. Un poco antes de que empezase a surgir la posibilidad de la movida me ocurrió una cosa un poco rara… Estando en Madrid, me llegó El Tesoro de los Inocentes y me lo reservé un par de días hasta encontrar la oportunidad de escucharlo con tiempo, tranquilo. Me lo puse un día tipo 5 de la mañana con auriculares, y empecé a escucharlo con mucha atención. Y mientras iban pasando las canciones me empezó a pasar algo medio corpóreo… sentía que ese disco tenía algo que ver conmigo. No podía explicar qué, pero era muy rara la sensación. Y cuantos más temas iban pasando, más firme se hacia esa sensación. Fue muy raro, muy raro. Terminé de escuchar el disco y no sabía interpretar muy bien eso que me pasaba por que el cerebro no puede intelectualizar opciones que no son viables, entonces no podía decodificar esa sensación. A los tres días me suena el teléfono… fue muy gracioso.

Te vimos en varios shows de la gira Porco Rex y a simple vista sos el Fundamentalista más inquieto arriba del escenario, ¿Indio les pide que se suelten o prefiere que mantengan la seriedad?

Si, a él le gusta. Por ejemplo: siempre nos dice que le parece bien la ropa que usamos. Cada uno usa lo que quiere y él siempre defiende que esa personalidad esté arriba del escenario.

¿Qué se ve desde un escenario tan grande?

Cabecitas, cabecitas y más cabecitas. Y decís… “este pibe se está matando”.

Me imagino cuando llega Jijiji…

Te digo la verdad: en Jijiji no puedo mirar mucho por que es la última canción y la toco con un teclado medio de costado. Tiene una euforia y una excitación muy particular, y por otro lado sabés que se termina. Voy a ver si me acuerdo, voy a tratar de ver Jijiji… (risas…). Obviamente después busco en You Tube y miro todo lo que hay y digo… “ahhh pasó esto y yo no me di cuenta” (risas…).

¡Esa vista debe ser imponente!

Si, en los primeros La Plata que hicimos en 2005, con “Amnesia” (el segundo tema) me pasó algo… tiene una parte instrumental que la tocaba yo con cuerdas: “tirirara tirirara tururara”. El primer tema fue “Nike es la cultura”. Pasó. Después, cuando vino esta parte que te digo, empecé a escuchar el arreglo cantado por la masa a un volumen más alto de lo que yo escuchaba lo que estaba tocando. Me puse tan nervioso que no lo podía creer… digo “lo tengo que controlar”, si bien la ejecución no es de una dificultad demasiado…

Claro, con tanto ensayo debe estar súper automatizada.

Claro, si… es algo que lo debería poder tocar sin pensar y dormido. Pero fue una sorpresa, no esperé que en ese tema pasara. Sí sabes que va a pasar en “Amor francés” por ejemplo, pero…

Bueno… Keith Richards se sorprendía cada vez que venía a Buenos Aires: decía que el público argentino tararea hasta los solos.

Claro. Bueno… la verdad, fue imponente.

Antes de comenzar a grabar me decías que para La Plata están ensayanado a full, de la mañana a la tarde. ¿Es una rutina que da sus frutos?

Si, la verdad que si. Es agotador pero se logra una gimnasia que después se nota un montón.

¿Ese es el secreto de Los Fundamentalistas?

Es posible. Ese y creo que también ésta química que se logró proveniente de fuentes completamente diversas, me parece que tiene que ver con eso.

Mucha suerte entonces. Seguramente brindarán un buen espectáculo de rock & roll. El fin de semana que viene vas a estar en La Plata y el 30 como solista.

Si, los 30 de diciembre en el Gargantúa es un clásico desde hace…

¡Como los 28 inocentes! (risas…)

¡Algo parecido! Si, es un martes pero no importa por que al otro día es 31.

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