El martes pasado, la página “semi-oficial” de Skay Beilinson festejó sus seis años de vida. Por obra y gracia de Patricio Rey, un pub muy singular de Palermo reunió durante varias horas a los hacedores del sitio, amigos, peregrinos, Skay, Poli y una fracción de músicos de Los Seguidores de la Diosa Kali. Y a nosotros también, que tuvimos el privilegio de ser parte del agasajo.

Cabe recordar que desde principios de 2003, La Web de Skay (www.skayweb.com.ar) es la página referente del guitarrista redondo. Sopa, con base en San Lorenzo (Santa Fé), se ocupa de acercarnos continuamente información a la que es difícil acceder. Tiene publicadas más de sesenta y cinco coberturas de shows, cientos de fotos, novedades, reseñas de discos, detalles de los músicos, notas de prensa, audios inéditos, curiosidades, etc. Y lo más importante: todo a pulmón.

Volviendo al encuentro: un sinfín de anécdotas ricoteras, recuerdos alrededor de los shows del flaco e historietas de viajes encantadoras sobrevolaron la atmósfera del bar. Todas ellas dignas de atender. Skay, invariablemente sonriente y charlatán como pocas veces, regaló púas con su leyenda. Se sentó junto a nosotros para compartir algún trago. Nos escuchó atentamente, se sacó fotos, recibió obsequios, firmó autógrafos y contó experiencias y sensaciones varias. Es que en un marco adecuado, pudo relajarse y sentirse cómodo (fue uno más entre todos nosotros). Ni hablar de Poli… Claudio, bajista del grupo, se paseó entusiasmadísimo por las mesas contándonos los pormenores del disco que se viene (el cuarto) y de su eterno proyecto paralelo: La Saga de Sayweke. Y Lecu (el otro adorador de Kali) también se prendió amablemente con las fotos y la charla. Al final de la noche, Skay y Poli saludaron y agradecieron enormemente a uno por uno de los presentes. Poli lo hizo con la calidez habitual, algo complejo de explicar…

Escribí este post cuando Sopa me dio el Ok para hacerlo. Ya saben, él es el gran causante del inolvidable rato que pasamos. Conozco profundamente el empeño que día a día le pone a este gran sueño. Sé de su integridad, de sus largas madrugadas frente a la PC y de la buena onda que transmite. Bien vale todo el sacrificio a cambio de alegrías como la del otro día. Felicidades, de todo corazón.

Fotos: Catriel Remedi

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