Alguna vez la prestigiosa revista Time, manifestó que “Exodus” fue el mejor disco del siglo XX. Sin Marley, ni Tosh, ni Bunny, y en el siglo XXI, The Wailers, encabezado por el bajista Aston “family man” Barrett (“hombre de familia”, porque tiene más de 50 descendientes), regresó a Rosario (ya había estado en un Quilmes, en 2007), en el marco de la gira del 30mo aniversario, precisamente del lanzamiento de “Exodus”.

Europa, Sudamérica, a grandes rasgos, Córdoba, Buenos Aires, Neuquén y Rosario, en nuestro país, son los puntos claves del exhaustivo periplo del “Exodus Tour 2009”. El Galpón 11 fue testigo, el jueves 17 de setiembre, de una noche inolvidable. Lluvia intensa (bienvenida para la cosecha de varios), barro en el ingreso, un puesto que vendía brownies (“$ 5 vienen dos” rezaba el aviso) para “calmar la bronca”, “sacar el bando”, panchos, agua mineral y gaseosas, gente de todas las edades, paz y amor…

El escenario con luces verdeamarelas, se preparaba para la aparición de los Wailers, que arremetieron casi desapercibidos. La banda comenzó a sonar con una deliciosa intro, previa aparición del norteamericano Elan Atias (voz), con su insinuante voz nasal y su energía contagiosa, vistiendo sus característicos rasgos de seriedad, un sombrero y un piloto amarillo, ideal para la lluvia…

Natural Mystic” fue, después de un medley instrumental, el comienzo del show. El sonido se fue acomodando, Elan parecía cantar desde adentro de una lata de conserva. También se lo notaba cansado y fastidioso y exigente con el público, pero después cerró una performance impecable. La banda ya estaba en escena. El resto de las voces (los coreutas) fueron sumándose a la par de los sonidos.

Con “Exodus” inició oficialmente la fiesta alegre. La gente se sacudió la modorra y la noche fue tomando más forma de festejo reggae. Elan, encandilado por las luces, se iba dando cuenta de eso. “Waiting in vain” hizo lucirse a The Wailers mechando en el medio “Heal de world” de Michael Jackson y algunos versos de un tema de Tina Turner, y “Get up, stand up” fue la carta de presentación de las cualidades de cada uno de la banda, en la que más allá del interesante nivel de Atias, está la muy buena guitarra de Audley Chrisholm.

Después de un parate, Elan (que se pasó toda la noche vociferando con su “español shit”: “Rosarioooo”), hizo un par de temas en solitaria compañía de la eléctrica. “Redemption song” fue la guindilla y la imagen emotiva al fundirse, el público, en un mar de lumbres. Un espectáculo digno de la fiesta, con clásicos, además, como “One love”, “Is this love”, “Positive vibration” y “Don’t worry, be happy”.

Los argentinos nacemos con el fútbol, el mate y Gardel, la “negra” Sosa o Guarany. Los jamaiquinos llevan el reggae en la sangre. Nada es más autóctono e identificador para ellos, y aunque Elan Atias, no sea nativo de la isla, comprende a la perfección el mensaje de la música y es un frontman destacado, que por momentos, en sus bailes paganos, parece estar poseído por Marley, en esos instantes en que permanece serio y estalla de felicidad. The Wailers estuvo de paso por Rosario, tocaron un jueves, en medio de una gira por todo el mundo, así y todo, deslumbraron.