McNamara está en su mes aniversario, y para celebrar, precisamente agosto, tuvo una serie de conciertos, que pueden resumirse con una frase nunca antes dicha. Con noches ingeniadas “para tirar la casa por la ventana”.

El sábado 21, específicamente, dos bandas legendarias de la ciudad (El Regreso del Coelacanto y Los Sucesores de la Bestia), se presentaron en el restó de calle Tucumán, para animar la noche rosarina y, sin lugar a dudas, fue tarea cumplida.

Todo comenzó con el “rock genital” de la banda del Polaco Abramowski, que el 25 de agosto, estará presentando su nuevo trabajo “De madera”. ¿Por qué “rock genital”? Porque, en vivo, El Regreso, hace absolutamente lo que se le canta las pelotas, es decir, rock, polca, reggae, cumbia y hasta versiones muy responsables de canciones de Sumo.

Una auténtica banda de reviente, que cuenta con el aporte fundamental de Nahuel Marquet (también la inconfundible voz de Degradé), y la participación especialísima del Pelado Degaetano, que ameniza la función, con su acting y producción de instrumentos, bailes y voces.

Sucesores de la Fiesta

Después de barrer los papelitos de la festichola impuesta por El Regreso, Dani Pérez (que fue operador y productor del disco “Bailen giles” del Coelacanto), aterrizó en el escenario de McNamara, junto a Fabri Silvestri, el Gato Brun y Lucio Cumini (también miembro de Piter Funk).

Los Sucesores de la Bestia, con todos sus sintes y ruidos locos, la “banda más careta” como se han autodenominado con antelación, hizo encender la bola espejada y correr las mesas, para bailar al ritmo del soul, jazz, hip-hop y hardcore, entre otros, con canciones propias de sus 13 años de historia, y versiones muy particulares de clásicos como “Enter Sandman” (de Metallica), convertida en funk de la vieja escuela.

Pérez, terminó el show, evocando el hit noventoso de Los Shocklenders, “McNamara”, en homenaje, por partida doble, al restó de calle Tucumán (aunque dicen que el boliche al que se destinó el tema estaba en Wheelwright, Santa Fe) y a esa banda mítica, descontrolada y glamorosa, liderada por Tato Vega y Piturro en los 90′.

La noche continuó, vaya a saberse cómo terminó…