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La Furia de Petruza

Acostumbrándome a poder

La electricidad,
que la marea se expanda y la mire crecer,
que de tanto soñarlo lo vea nacer.
Frenético empecinado voy detrás del placer,
del hecho consumado cuando ya sé cuál es.
Antes de soñarlo imaginar es tal vez
la primera parada del comienzo del ser.
Parece mentira, creo que fue ayer,
me sudaban las manos, veía no poder.
Algo retumbaba, lo tenía que extirpar,
o sino en una hoja lo tenía que volcar.
Cuando algo te desborda no lo podés parar,
si el sol no nos alumbra acá no tiene lugar.
Al igual que la ansias antes de empezar,
previos cinco segundos con la flor del lugar.
Va girando la bola y nos descubrirán…
si teníamos mucho o insinuamos de más.
Acostumbrándome a poder,
a no temerle al cielo.
Si el sol vino a iluminar mi fe,
no quiero serle ajeno.
Voy empezándome a descamar,
de empates y furcios.
Lo bueno y malo de progresar,
viene atado a tu pulso.
Tantas historias con triste final,
te contaron las voces que no pueden silbar.
Se te abre la marea y primero cuestionás,
si “ellos” nunca rieron no tienen la verdad.
De los espejismos no te alimentás,
los que no tienen sueños hablan de los demás.
Se me está haciendo carne y ahora me late más,
escuchame un segundo, creo que es por acá…
Acostumbrándome a poder,
a no temerle al cielo.
Si el sol vino a iluminar mi fe,
no quiero serle ajeno.
Voy empezándome a descamar,
de empates y furcios.
La connotación de progresar,
viene atada a tu pulso.