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El Regreso del Coelacanto

El artista portátil

Se acomoda callado, se cuelga la viola, se queda quieto
y se seca más de media hora mientras todo sigue transpirando.
La señora camina apurada y haciendo ruido con el taco. Y se le cae una moneda.
Y un borracho que sigue durmiendo.
Y a veces un aplauso lo rescata del lugar adonde siempre vuelve.
El artista portátil se pone en un escenario portátil. Prepara su parafernalia portátil.
Pasajeros perfiles que miran de prisa.
Sonrojado pasar de calaveras sin sonrisa en la cornisa de la primavera.
Instantánea receta golpea la puerta buscando una canción para pasar mejor la siesta,
en busca de una gran merienda.
Y en la carrera hacia la nada hay un sofá en alguna fiesta en algún ghetto.
El artista portátil se pone en un escenario portátil. Prepara su parafernalia portátil.
Canciones portátiles, puede llevar cuantas quiere. Y también puede venir con un delivery…
Un día más es un día menos más. Un día menos más más un día menos más son dos días menos más, más un día menos más son tres días menos más. Tres días menos más más un día menos más son: cuatro días más menos.
El artista portátil no lleva la cuenta de cuántos días van
ni tampoco de cuántos quedan, a la hora de la reverencia.
Guarda el escenario en el armario y sigue caminando hacia otro día
El artista portátil se pone en un escenario portátil. Prepara su parafernalia portátil.
Canciones portátiles, puede llevar cuantas quiere. Y también puede venir con un delivery…