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El Regreso del Coelacanto

Basta de avisarme que me caigo

De alacrán a tiburón, nunca pierdo la noción. Ya sé que estoy perdido, lo sé.
Mi sentido se dilata en esta infusión de lata.
Y ahora no me bajo de la moto, no sabés qué libre que me siento.
Por el borde bardeo sin mirar atrás. Las paredes se cierran pero este es mi lugar.
Basta, basta de avisarme que me caigo. Soy el único límite entre el cielo y el suelo.
Me acomodo el flequillo mientras curto el precipicio. Hoy sé que no me voy a caer.
Arrancarme es la obsesión que me mantiene en este juego. Mi venganza llega cuando pierdo la vergüenza. No digas que no te gusta si no sabés.
Los piojos no me pican, me cago en Tus Noticias. Tengo mi propia hoguera, yo sé lo que me quema. Me tomo esa montaña, yo soy mi propia hazaña. Las paredes se cierran, pero este es mi lugar. Basta de avisarme que me caigo. Soy el único límite entre el cielo y el suelo.