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El Regreso del Coelacanto

Despacio

Despacio, te vas a tomar en serio. Nadie es profeta en su tierra y la tierra no tiene dueño.
Igual que la poesía, cualquier criatura escondida puede pudrirse en un agujero o brotar como una pompa y que nadie se entere. Sabés: no todo es lo que parece, no todo sale como querés.
Tranquilo, falta mucho recorrido para salir disparando. Aunque la yanta esté gastada, la cosa es cómo se gasta cuando ya vas cuesta abajo y la luz está más cerca. Y en esa luz está todo. Y entonces es todo. Sabés: no todo es lo que parece, no todo sale como querés.
Escapaste hasta encerrarte en una cueva donde el agua está subiendo
y ya se te hace difícil ver tus pies. Y los pibes digitales en el parque tocan sin monitoreo ni PA.
La cosa es hacerse escuchar.
Andando, una puerta siempre queda abierta. Pero no hay una salida tampoco entrando por la grieta, masturbando una utopía, retozando en tu apatía.
En la nada todo está más claro. De la nada siempre sale algo.
Pero no todo sale. Sabés: no todo es lo que parece, no todo sale como querés.