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Crítica: "Fuego amigo"

Todos sabemos que Willy Crook no le canta al oyente que sólo entiende castellano y que un compact suyo es equiparable a un buen vino. "Fuego amigo" llega en un período no tan propicio para el artista, ya que se le hizo costumbre hacer la gran SNM (llegar tarde para dar conciertos de flojos para abajo). Eso solamente lo pueden hacer los elegidos y cómo de algún modo “Willy es lo más grande del funk nacional”, tiene cierta licencia. Pero en este momento, el buen gusto de Crook únicamente parece intacto a la hora de elegir sus camisas.

Es muy conveniente la decisión de cantar en español en cinco de las ocho canciones del álbum. La vocalización de “Friendly Fire” conlleva una demostración de estilo. “No te culpes” es la excepcional confesión de un divorciado no-muy-mortificado desparramada sobre un piano. Cuando canta durante “Savora T.” alcanza un tono de voz similar al de Eros Ramazotti. El disco llega al bolero en “Ingratamente”, al soul en “Welcome” (delineada por la encendida voz de Deborah Dixon), pasa por el funk jazzero en “Q`arda Troya” (donde lo presenta la Mona Jiménez) y se despide con una bella canción, “Donde Después”, soportada sobre un riff de slide guitar.

Es un disco que invita a ser escuchado, cortito y cumplidor. Pero si fuera un buen vino, convendría descorcharlo cuanto antes, degustarlo moderadamente y después exigir otro antes que el buen gusto se transforme en un recuerdo lejano.